Cómo nos ayudan los psicólogos

Conoce cómo funciona una psicoterapia, qué hacen los psicólogos y la forma en que nos ayudan. Si buscas un psicólogo o ayuda psicológica, puedes encontrar mucha información en este sitio. No dudes en contactarnos.


Versión: Móvil | Escritorio

(55) 57091107

Horarios de servicios psicológicos

Horarios de atención telefónica

Brindamos atención psicológica de lunes a domingo en horario continuo de 8:00 am a 9:00 pm.

Teresa y Amanecer atenderán tus dudas sobre los servicios y podrán programarte una cita en un horario de lunes a jueves de 8:00 am a 8:00 pm y de viernes a domingo de 9:00 am a 6:00 pm

Te puede interesar

¡Te esperamos!

¡Te esperamos!

Ir arriba
Inicio

Contáctanos

Llámanos al 5709-1107 o envíanos un correo para pedir informes a contacto@ryapsicologos.net  o bien:

Terapia infantil

¡Agradecemos tus recomendaciones!

Diferencia entre psicólogo, psiquiatra, psicoanalista, psicoterapeuta

Cómo elegir qué profesional es el más indicado para mí...

Cuál es el mejor enfoque psicológico para mí

¿Qué hacen los psicólogos, cómo funciona la psicoterapia?


El término «psicoterapia» suscita frecuentemente un serie de percepciones erróneas, incluso fantásticas que traducen más un desconocimiento de esta técnica y probablemente una reticencia inconsciente respecto a los asuntos de la mente. La psicoterapia se propone sin embargo un solo y único objetivo: permitir a cada uno conocerse mejor, interrogarse acerca de su evolución y responder adecuadamente a los acontecimientos propios de la vida.



Diferentes métodos de psicoterapia


Existen diferentes métodos de psicoterapia que acentúan formas particulares de intervención. Pero sea cual sea el método utilizado, la psicoterapia está antes que todo fundada en un intercambio de persona a persona que se instaura gracias a la escucha, una disposición favorable hacia el otro, la ausencia de juicio, la capacidad de atención a procesos psíquicos determinados y comprensión. La calidad de la relación, el sentimiento de ser bien recibido y comprendido en lo que se vive y resiente, son elementos determinantes de toda psicoterapia, sin embargo no lo es todo.


La psicoterapia se apoya la mayoría de los casos en un intercambio verbal, pero no en cualquiera. No se trata de una «discusión» del tipo que se tiene en la vida cotidiana. Se trata de una relación particular en la que un profesional formado a la escucha y a la comprensión de problemas psicológicos propone, en un marco concebido para ello, abordar estos problemas de manera específica, diferente a la nuestra y a la que nuestros cercanos puedan proponernos. De este modo, el terapeuta y el paciente generan a través de esta relación particular un espacio en el que se trabajarán las distintas dificultades que presente el paciente.


¿Cómo funciona la terapia? ¿Qué sucede en este espacio?


Por un lado, tenemos varios elementos o reglas esenciales que constituyen las condiciones favorables para que este espacio permita que haya un cambio positivo en la persona. Una regla es el permitir la expresión de lo que vivimos, sentimos y pensamos en toda libertad, es decir sin miedo a ser juzgados o criticados. Podremos por ejemplo abordar situaciones o emociones que nos angustian, sin limitarnos a las « zonas de confort » a las que estamos acostumbrados, y hablar de cosas que son difíciles de abordar, incluso con nuestros seres queridos. El terapeuta está ahí para escuchar el sufrimiento, las dificultades, las dudas, y favorece la expresión de lo que es realmente experimentado, y nos ayuda a poner en palabras lo vivido, utilizando diferentes técnicas: preguntas abiertas, reformulación de problemas, ejercicios de puesta en situación, espacios de silencio. El terapeuta nos propone por tanto un cara a cara con nosotros mismos en un ambiente de confianza, en un marco que provee seguridad. Todo esto, para poder ir más allá de lo que habitualmente podemos alcanzar; de modo que podamos mirarnos de otra manera, tomar conciencia de nuevas cosas, abordar nuestros problemas de manera diferente, encontrar por fin respuestas y soluciones eficaces, que nos hagan sentir bien con nosotros y en nuestras relaciones.


Para dar lugar a este cambio, el terapeuta interviene de manera activa, de la mano con el paciente; primero para determinar qué genera actualmente el malestar en la persona, luego en la búsqueda de distintos puntos de vista respecto a la situación y el problema. Analizar los puntos de vista actuales que emplea el paciente para lidiar con las situaciones que lo rodean es esencial para comprender el rumbo o la dirección que supone la manera de vivir actual del paciente.
















Cómo entender el proceso del cambio en una psicoterapia


Para entender por qué no es fácil lograr un cambio efectivo en general, tenemos que observar que cuando queremos realizar un cambio en nuestra vida es porque nos sentimos incomodos con ciertos resultados de nuestro modo de vida o de nuestra manera de ser. Sin embargo, y aunque la fuerza de voluntad es necesaria, cuando se trata de problemas complejos que nos superan, esto nunca es suficiente para encontrar la motivación necesaria y efectuar el cambio. Sentirnos incómodos con el malestar que generan ciertos aspectos de nuestro modo de ser es un primer paso. Es necesario sentirnos incómodos en primer lugar con el proceso (lo que llamamos dirección) que nos lleva a tales resultados incómodos. Ese proceso o dirección tiene que ver con un conjunto de puntos de vista, de decisiones que realizamos cotidianamente, de formas de ver y de pensar con las que nos sentimos a gusto o pasan desapercibidas; es como si nos sintiéramos a gusto (o indiferentes) con una cierta dirección que lleva nuestra vida que sin embargo nos dirige directamente contra un muro con el que chocamos una y otra vez; y sentimos mal y con dolor únicamente por golpearnos con tal muro evidentemente no es suficiente — es necesario también sentirnos incómodos y a disgusto con la dirección que nos lleva a chocar contra el muro. Esta dirección no es fácil de identificar, ni tampoco es  fácil de lograr, precisamente porque se trata de un proceso inconsciente. La dirección tiene que ver con un conjunto de decisiones, de maneras de ver, de hábitos (todos inocentes) que conforman nuestra cotidianidad y con los que nos sentimos confiados y confortables, es decir no tenemos conciencia de su relación con sus resultados que nos causan malestar (es como si lidiáramos usualmente con consecuencias separadas de sus premisas). De hecho, muchas veces estamos dispuestos a defender con enorme esfuerzo este conjunto de aspectos de nuestra manera de ser, como si se tratara de nuestro mismo ego, como si de ello dependiera nuestro orgullo, es decir el sentirnos bien y que estamos haciendo las cosas bien. Este es el sentido que tiene la frase del pensador Spinoza: «los hombres luchan por la esclavitud como si se tratara de su salvación» El reto de la terapia consiste en identificar cuáles de esas maneras de ver cosas las dejamos pasar tranquilamente; y encontrar los puntos de vista bajo los cuales esas decisiones, esas formas de ser no son inocentes como creemos.

Salud mental: especialidades