El Centro R&A Psicólogos trabaja con las principales y más efectivos enfoques psicoterapéuticos. Todas las diferentes terapias se preocupan por llevar a la persona de un estado de malestar psíquico o físico a un estado de bienestar.

CENTRO DE PSICOLOGÍA CLÍNICA Y PSICOTERAPIA

R&A PSICÓLOGOS DE MÉXICO


¿Qué es la terapia sistémica?






















La terapia sistémica es una forma de psicoterapia que pone el acento en los recursos y las competencias de la persona, lo cual permite el desarrollo y la movilización de potencialidades y de puntos fuertes, a fin de que puedan recobrar su creatividad y encontrar sus propias soluciones. La terapia sistémica considera que los pacientes sufren de su construcción de la realidad, la meta de la terapia es ayudarlos a construir otras vías posibles más favorables al crecimiento y a la vida.

Según el enfoque sistémico, usualmente encontramos una respuesta adecuada a las dificultades de la vida, pero no siempre. Un problema es una dificultad que retorna sin cesar, ya sea porque no le hemos dado una solución, o bien porque las soluciones que se han intentado alimentan (sin que nos demos cuenta) la dificultad en lugar de resolverla, lo que significa que se trata soluciones ilusorias.


La terapia sistémica pone una gran atención a los aspectos emocionales y cognitivos de estas dificultades así como también a las reacciones con su entorno del paciente. El enfoque sistémico considera que el entorno (conjunto de sistemas, relaciones y situaciones) contribuye a mantener  los problemas psicológicos, pero también a resolverlos. El tratamiento busca hacer aparecer poco a poco cambios en primera instancia mínimos, pero concretos, que permiten el inicio de un “círculo virtuoso” que conforma la dirección hacia el cambio y las modificaciones emocionales profundas con respecto al problema.


Objetivos de la terapia sistémica


La terapia sistémica breve busca aliviar el sufrimiento psicológico lo más rápidamente posible conduciendo a los pacientes a experimentar nuevas maneras de ver y vivir las cosas, que les permitan enfrentar el presente y el porvenir de manera más saludable. El objetivo es interrumpir círculos viciosos de interacción (terapias enfocadas al problema y la solución), para después iniciar o alimentar círculos virtuosos de interacción inventiva (terapia enfocada en los recursos). Se busca propiciar un movimiento de la conversación terapéutica de hablar de los problemas a hablar de las soluciones, para después hablar de los recursos; este orden ayuda a interrumpir los círculos viciosos de comportamiento que son mantenidos por soluciones inapropiadas. Como resultado, se da lugar a la construcción de círculos virtuosos que proveen recursos que ayudan a una vida más saludable tanto individual, familiar y relevante para la sociedad.


Características de la terapia sistémica: Cómo se trabaja


El enfoque sistémico se distingue de los otros enfoques por su manera de comprender las relaciones humanas. En efecto, la persona no es el único elemento analizado en el proceso. El psicoterapeuta se da importancia también a diferentes sistemas de los que forma parte (familiar, profesional, social, etc.). Al punto que toda dificultad psicológica tiene que ver con una perturbación en las comunicaciones interpersonales.


          El pasado es importante solo en la medida en que se conecta con el presente.

A diferencia de las psicoterapias tradicionales que enfocan sus esfuerzos en la investigación de los orígenes de las dificultades psicológicas, el enfoque sistémico se interesa en la manera en que los problemas se manifiestan en el presente, y utiliza el contexto de la vida actual de los pacientes para resolverlos.

En terapia sistémica sí hay un encuentro con ese “yo presente con su pasado”, pero no se trata de un largo trabajo de traer a la memoria los recuerdos, para “reencontrar” eventos definitivamente pasados, sino de reconocer el pasado en la identidad actual de la persona y de modificar las consecuencias negativas de experiencias pasadas que crean las dificultades actuales (se trataría de cicatrizar heridas pasadas que no sabemos que llevamos abiertas, que son inconscientes, es decir que creemos que ya hemos curado).


          La patología no es un conflicto del individuo, sino de la interacción.

Una de las ideas fundamentales del enfoque sistémico es que las personas no son las que “están” enfermas, sino que es el conjunto de relaciones y situaciones en las que está inmerso el individuo lo que está enfermo, o es inadecuado. Evidentemente, son las personas las que se sienten mal y presentan los síntomas llamados patológicos, pero no porque estén enfermos sino porque han entrado en situaciones y relaciones que las debilitan, las entristecen y las conducen a vivir en malestar. Esta prioridad que se le da a la interacción, a las relaciones, es una característica esencial del enfoque sistémico: es importante atender el conjunto de percepciones, decisiones y maneras de ver el mundo que llevan a la persona a entrar en situaciones que no le convienen, pues lo debilitan, lo “enferman”.


ºEl punto de partida es que toda conducta es comunicación, que es imposible no comunicar.


          El “cómo” es más importante que el “por qué”.

Para obtener un cambio, es secundario buscar las causas pasadas de los problemas constatados. Es más útil comprender lo que, actualmente, en el presente, los mantiene. La terapia sistémica guía su intervención con preguntas del tipo “¿cómo se mantienen en el presente estos problemas que causan malestar? ¿qué estamos haciendo para mantener viva o activada una situación que nos hace daño, que nos debilita y enferma?

La terapia sistémica está convencida de que los aspectos del pasado, a los que conduce la pregunta “por qué”, y que pueden estar afectando realmente la vida de la persona, están “presentes” de alguna manera, actualizados en lo que la persona hace, dice y piensa en el presente, por lo que si bien entrar en ciertos detalles del pasado es necesario, es importante no perder el hilo conductor de esos eventos con el malestar actual que manifiesta la persona con malestar psicológico.


          Se trabaja con la forma de relacionarnos con el mundo, con el modo de vivir.

La terapia sistémica por tanto va a buscar trabajar no con el funcionamiento individual e intrapsíquico sino con el contexto comunicacional en el que está inmersa la persona que sufre, contexto que explica y determina los comportamientos. El objetivo de la terapia sistémica es hacer ver y entender en qué sentido la persona está alimentando este contexto o dinámica, y construir una forma de desactivarlo o dejar de alimentarlo.

     ✴     

Esto no significa que la meta de la terapia sistémica sea cambiar a las demás  personas, al mundo o lo que está afuera de la persona que presenta el malestar. Tiene que ver con la percepción y las decisiones de la persona que sufre y busca ayuda, con que sea capaz de no entrar en relación con y mantener vivas esas dinámicas que están allá afuera que no le convienen, puesto que lo debilitan. El cambio tiene que ver con la capacidad de discernir las situaciones/relaciones que nos son convenientes y nos fortalecen, y prolongarlas lo más que podamos para así aumentar nuestra potencialidad y libertad.



¿Qué puedo esperar de la terapia sistémica?


El terapeuta ayudará al paciente a actuar y a interactuar con su entorno. La persona intentará nuevas soluciones, en función de relaciones que tiene con los otros. De esto resultan cambios importantes para la persona.


El psicoterapeuta intenta facilitar un proceso en el cual los clientes son llevados a revisar su propia historia, a hacer emerger nuevas significaciones y a crear nuevas experiencias a fin de abrir nuevas perspectivas. Favorecerá la expresión de emociones, anhelos, intenciones positivas y esfuerzos realizados.


La terapia puede considerarse una  ocasión de experimentar nuevas maneras de ser, de sentir, de interactuar con el fin de reducir el sufrimiento o resolver un problema específico, de modo que pueda retomarse el proceso saludable de la vida.



Cómo es el desarrollo de las sesiones de terapia sistémica


La terapia sistémica considera la estructura básica de una sesión como un movimiento en 3 etapas: quejas o dificultades iniciales, transición a un énfasis en las soluciones y recursos personales, y la asignación de tareas para afianzar los logros obtenidos.


Las sesiones transcurren frente a frente, duran de 45 a 60 minutos en función de las necesidades del trabajo por realizar. El trabajo en las sesiones se realiza de la siguiente forma:


Por un lado, tiene lugar un diálogo, en el que el terapeuta realiza un cuestionamiento sistemático y una exploración cuidadosa para comprender, lo más completa y concretamente posible, aquello que genera problema al paciente , así como de qué manera ocurre, cómo es padecido, etc. La comprensión precisa de las dificultades del paciente es indispensable para poder después actuar en una dirección positiva para la vida de la persona.

Posteriormente, el terapeuta propone directivas al paciente para realizar acciones en su contexto de vida, ya que es en la vida concreta que los problemas o dificultades aparecen. Se trata de acciones modestas, limitadas, ni peligrosas ni costosas ni extraordinarias, pero que permiten al paciente y al terapeuta sopesar el trabajo terapéutico y saber si la terapia va en una buena dirección para el paciente.


Conforme se van desarrollando las sesiones, se verifica que el proceso avance de una manera positiva.



¿Cómo se termina la Terapia?

La terapia se termina cuando el paciente constata la desaparición estable de sus problemas y recupera el equilibrio de una situación personal adecuada.


En ocasiones, es conveniente llevar un seguimiento del proceso, por lo que después de dar de alta al paciente se abre la opción de espaciar las sesiones a cada mes, tres o incluso seis meses, por el tiempo que se evalúe conveniente, para darle un seguimiento a los avances conquistados en el proceso.



¿Para quién es adecuada la terapia sistémica?


Para toda persona que presente problemas o dificultades psicológicas, sufrimientos que bloquean el desarrollo armonioso de su vida y que impiden avanzar con confianza y libertad.


La terapia sistémica no es recomendable para personas que buscan un diagnóstico definido, ya que este enfoque trabaja en ocasiones sin necesidad de decirle al paciente cuál es la enfermedad de la que se trata (alimentando círculos virtuosos  



Las condiciones o enfermedades que trata


     ★     La terapia sistémica es recomendada par adultos, niños y adolescentes que sufren de:


     -     Desórdenes alimenticios: bulimia, anorexia, atracones, vómitos

     -     Angustias

     -     Crisis de pánico

     -     Fobias

     -     Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)

     -     Trastornos de personalidad

     -     Psicosis (alucinaciones, miedos paranoicos, etc.)

     -     Depresiones

     -     Trastorno bipolar

     -     Desórdenes alimenticios (bulimia, anorexia, “atracones”)

     -     Dificultades relacionales (en pareja, con hijos, con familia, con el entorno social o profesional)

     -     Trastorno borderline o límite de la personalidad

     -     Duelo

     -     Separación o divorcio

     -     Baja autoestima

     -     Estrés

     -     Problemas laborales y procrastinación

     -     Bullying y Mobing (acoso escolar y acoso laboral)

     -     Adicciones (drogas, juego)

     -     Manejo de ira


     ★     Es ampliamente recomendada a las parejas y a las familia que desean hacer un trabajo en común o quieren beneficiarse de una mediación.


     ★     Es recomendable para las personas que sufren de una situación debido a que alguien se rehusa a tratarse (adolescentes en dificultad, por ejemplo) o es resistente a la terapia o al cambio. En estos casos, el terapeuta puede ayudar a la persona que solicita ayuda a la persona en dificultad (se abren otros caminos para la intervención.


No es recomendable para personas que buscan un diagnóstico definido, ya que


La duración del tratamiento


La terapia sistémica es un proceso breve, que generalmente tiene una duración de 12 a 16 sesiones, sin embargo en ocasiones es posible extender el proceso a varios meses de tratamiento.

Psicólogos sistémicos

La terapia sistémica es una forma de psicoterapia que se enfoca en reactivar los recursos de las personas a fin de que ellas puedan recobrar su creatividad y sus propias soluciones.

No se considera la patología como un conflicto del individuo, sino como “patología de la relación”. El punto de partida es el principio de que toda conducta es comunicación.


Cuando el “por qué” de un fragmento de conducta permanece oscuro, la pregunta “para qué” puede proporcionar una respuesta válida.

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